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LAS LLAVES DE LA CASA BLANCA


A una semana de la elección entre Donald Trump y Hillary Clinton, todas las encuestas daban como favorita a la Ex Secretaria de Estado. A las 2:45 de la madrugada los medios reportaban que Trump se hacía con la victoria en Pennsaylvania y Wisconsin, concediendo los últimos 30 votos electorales que convertían al outsider en Presidente. 

Entonces, todas las cadenas de televisión, volteaban a ver al profesor Allan Litchman de la American University quien dos meses antes había pronosticado, basado en su modelo, “las llaves de la casa blanca”, que Donald Trump vencería … ¿Qué concluye el modelo hoy? 

Profesor Allan Litchman de la American University

LAS 13 LLAVES DE LA CASA BLANCA

El modelo del historiador Litchmann no se basa en encuestas, es un sistema predictivo que se fundamenta en “condiciones claves”, que han sido detectadas en el análisis de los factores que determinan la decisión de voto de los norteamericanos y le dan forma al sistema polítco.

Los modelos historiográficos como el propuesto, se construyen analizando la cultura política, las caracterísiticas más determinantes sobre el apoyo a los partidos y las figuras políticas, las diferencias y las coincidencias entre cada una de las elecciones previas.

Así lo hizo Litchman, que agrupó todas las elecciones previas al 84 de las que se tenían registro, al menos desde 1912 (que se dispuntan en el mismo sistema electoral) hasta 1980 para detectar y consolidar estos trigers o detonantes del voto. El profesor ha acertado el ganador de todas las elecciones presidenciales a partir de 1984.

A cada llave se asigna la condición de verdadero o falso. Si existen al final más llaves falsas, el ganador de la elección será el candidato opositor.  

En 2020 existen 7 llaves que son falsas y sólo 6 que serían verdaderas, por lo que la predicción concluiría que Joe Biden sería el próximo presidente.  Las llaves 1, 5, 6, 8,9, 11 y 12, serían falsas.

Mientras que las llaves 2, 3,4,7, 10 y 13 serían verdaderas, con la potencial excepción de considerar que la presencia del partido liberal y su capacidad de obtener votos con su candidata Jorgensen en el Estado de Arizona, podría convertirse en un gran problema para los Republicanos. 

LAS LLAVES QUE HARÍAN PRESIDENTE A BIDEN.

La primera llave es estrictamente numérica, los republicanos tienen menos escaños y menos congresistas en la elección intermedia que los asientos que tuvieron en la anterior, las ganancias de los Demócratas han sido en Estados que tradicionalmente gobernaron, Pennsylvania, Michigan, Iowa. 

Las llaves económicas, la 5 y 6, no acompañan al Presidente. Existía una elección antes del Coronavirus y existe otra elección muy distinta después del Coronaviurs. Sin pandemia el desempeño económico del Gobierno de Trump le hubiese aportado la solidez suficiente como para resolver la elección, sus números eran similares a los obtenidos por Obama cuando logró su segundo período. Sin embargo, los estragos causados por el COVID, sumados a su errático discurso para enfrentarlo y la llegada de nuevos picos máximos de contagio histórico en EEUU justo en las semanas finales, han creado entre los electores un malestar económico, que atribuyen al Gobierno actual. 

Las llaves asociadas a la paz social, las 8 y 9, que establecen la conveniencia para el partido de Gobierno de no verse envuelto en ninguna polémica para lograr la reelección, se han visto afectadas. El intento de juicio político al presidente por supuestos vínculos con Rusia para influir sobre el resultado final de la elección, aunque no prosperó, sembró controversia. El pésimo manejo (de acuerdo a todas las casas encuestadoras, las asociaciones de investigación médica y los indicadores de letalidad en EEUU)  de la pandemia se juntó con la vuelta a la acción política de los movimientos sociales que denuncian el racismo sistémico en EEUU, agrupados en #BlackLivesMatter. 

A Trump siempre le favoreció en la campaña de 2016 su perfil antisistema, su presencia en contra de los políticos y el stablishment. Aunque ha recuperado parte de ese brillo hacia el final de la elección, especialmente cuando increpó a Biden: “Joe, tú y los políticos tradicionales como tú, son la razón por la que decidí ser candidato, porque ustedes son sólo palabras y nada de acción”. Luego de cuatro años de encabezar la política, cuatro años después de dirigir el Gobierno, ha sido percibido por los electores indecisos como la falta de un plan sólido para avanzar, la ausencia de una perspectiva clara de salida a la crisis sanitaria. 

Cuando la mitad del país te considera un hombre racista, cuando el debate sobre el desprecio a las mujeres y la misoginia ha sido permanente durante todo el período presidencial, tu figura no reúne las condiciones para ser exaltada como un héroe nacional, ni como un perfil que unifique, por eso Trump no logra conquistar la llave 12.

Son ejemplos de imagen pública de héroes nacionales siendo candidatos, Franklin Delano Roosevelt, que sorteó la segunda guerra mundial, por los Demócratas. Ronald Reagan, apalancado en sus años como actor de cine y televisión y Richard Nixon (en el 72), guiado por sus logros en política internacional y los buenos resultados económicos de su primer Gobierno, por los Republicanos.

La última consideración es precisamente el éxito militar, la llave 11, que tradicionalmente los Republicanos han dominado, no acompañó al ejectivo de Trump, muy probablemente porque los tiempos han cambiado y las ofensivas militares ahora se libran mucho más en la comunicación y en las batallas comerciales, sin embargo, a pesar de las continuas confrontaciones con China, el electorado Norteamericano no le reconoce ningún avance significativo en el plano internacional. 

LAS LLAVES QUE FAVORECEN A TRUMP

Trump dominó prácticamente sin competencia la contienda simbólica por la nominación del partido Republicano (llave 2), es el presidente actual  (llave 3) y generó una serie de cambios en las políticas públicas (llave 7), especialmente en el manejo de la economía, el financiamiento a los nuevos negocios y el apoyo a la empresa automotriz y de los Hidrocarburos. Trump ha enfocado mucho su marco de comunicación en la Ley y el Orden, aludiendo a los éxitos que tuvo en las reformas del sistema de justicia. 

Es también una de las fortalezas de la campaña del actual presidente la falta de carisma e impacto del candidato demócrata (llave 13). Es tan patente la falta de arrastre popular de Biden, que desde el principio de la campaña el partido Demócrata construyó el mensaje de que esta sería “una elección sobre el carácter de la nación”, en la campaña de Biden se enfocan en poner el protagonismos en los ciudadanos, los voceros son sus copartidarios y el motor para movilizar a los votantes es evitar que Trump repita. . . no eligirlo a él. 

Inclusos grupos de electores Respublicanos como «The Lincoln Project» se han sumando en la misión

A pesar de que EEUU ha avanzado bajo el mandato de Trump, en las relaciones con sus socios comerciales y en contra de la retórica de los opositores que señalan que Norteamérica ha quedado aislada en el plano internacional, los ciudadanos no le reconocen una gran conquista militar ni en las relaciones diplomáticas (llave 10). 

Trump es víctima, en este caso, de su propio discurso y de la poca capacidad de darle continuidad a los elementos que ha destacado como parte de su gestión. A pesar de haber firmado la continuidad del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, sus constantes quejas y altercados sobres sus socios (México y Canadá) minimizaron su efecto. Su choque en contra de China, comenzaba a rendir efectos cuando el mundo fue golpeado por la pandemia, derrumbando todo lo avanzado. Los “Acuerdos de Abraham” firma de paz entre los Emiratos Árabes Unidos y el Estado de Israel que se escenificó durante la campaña, fue seguido al día siguiente de múltiples bombardeos y el reinicio de la escalada de tensiones.  

Ross Perot (1992 y 1996) y George Wallace (1976) han sido los únicos dos “terceros candidatos” que han tenido una presencia significativa en las elecciones presidenciales, el segundo mucho mejor que el primero, Wallace logró obtener 46  votos electorales. En 2020 no existe ningún riesgo nacional de un tercer candidato siginificativo (llave 4). Sin embargo, si la elección se estrechara mucho en Estados como Arizona, Georgia (fortalezas republicanas históricas) o Pennsylvania (Estado clave para el resultado electoral), cualquier porcentaje que la candidata liberal Jo Jorgensen pudiera restarle al presidente resultaría significativo sobre el resultado final. 

En 1992 Ross Perot obtuvo el 13,34% del voto popular en Georgia, Bill Clinton ganó el Estado por 0,59% votos populares de ventaja y se quedó los 13 votos electorales por encima del presidente Bush, sólo Clinton y Carter ganaron Georgia como candidatos demócratas desde 1980 hasta la actualidad en alguna elección. Este es el efecto que el tercer contendiente significativo podría tener sobre la elección en general. 

QUÉ VER EN LA SEMANA FINAL

La barrera Azul.

Los demócratas controlaron desde 1992 hasta el 2012 los Estados de California (55), Nueva York (29) , Illinois (20), Pennsylvania (20), Michigan (20), Nueva Jersey (14) , Washington (12), Massachhusetts (11), Maryland (10), Minnesota (10), Wisconsin (10), Oregon (7),  Conneticut (7), Hawaii (4), Maine (4), Rhode Island (4), Delaware (3) , Vermont (3) y Washington D.C. (3) ganando esos 242 votos electorales en todas las contiendas presidenciales celebradas en esos 20 años. Donald Trump tuvo éxito al romper la hegemonía Demócrata en 2016, ganando Pennsaylvania, Wisconsin y Michigan. 

Los esfuerzos de la campaña de Biden han estado centrados en movilizar a sus electores alrededor de esta “Barrera Azúl”. Las lecciones de 2016 han generado un activismo focalizado. Trump venció en Michigan con un margen de 10.704 votos a su favor, sólo un 0,23% por encima de Hillary que obtuvo 76.000 votos menos de los que había sacado Obama en 2012, fundamentalmente hombres y mujeres aforamericanas de Detroit que se quedaron en casa. Hoy pareciese imposible que se repitiera una baja participación entre los afroamericanos, en una elección atravesada por las tensiones raciales. 

Pennsylvania, estado con una fuerte presencia de la industria del petróleo, pareciese el espacio más probable para que Trump busque repetir el éxito de 2016, sobretodo, después del error cometido por Biden en el último debate, en el que terminó diciendo en medio de una confrontación que, “eliminaría todos los subsidios estatales a las compañías petroleras”, para después «aclarar» su comentario en la misma noche del debate y posteriormente decir que no eliminaría ningún subsidio ni prohibiría el fracking durante sus giras por el Estado, demostrando que sus declaraciones le costaron algunos puntos.  Pennsylvania se ha convertido en un punto clave de la elección. 

Florida ¿El nuevo Ohio? 

En los últimos 60 años el candidato que ha vencido en Ohio ha resultado presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Ha sucedido de esa manera por el gran parecido que guarda la composición de la población en ese estado con la composición general del país. La mayor parte de las encuestas le dan la ventaja al Presidente Trump en Ohio, en la campaña Demócrata, parecen haber descartado Ohio y sus 20 votos electorales en su ruta a la presidencia y los 270 que necesitarán para ganar. Si Biden logra su objetivo, estas podrían ser las primeras elecciones en 60 años en las que Ohio no vote al ganador. 

Con la creciente influencia de los latinos en la política de Norteamérica, con el peso cada vez mayor en el registro electoral que ya se acerca al 15% a nivel nacional  y alrededor del 25% en el Estado de Florida sumando al éxito que han experimentado los lobbystas latinos por las causas de esa comunidad en EEUU, convierten a Florida en un Estado que parece representar la conformación moderna de la población electoral de USA. 

Florida ha votado por el ganador de las elecciones los últimos 20 años. Actualmente es el centro de atención de ambas campañas y los votos de los latinos, fundamentalmente Cubanos y Venezolanos, los dos grupos más grandes de residentes han sido los públicos objetivos de la comunicación. El resultado de Florida podría definir la contienda presidencial, en el caso de Trump es vital para mantener sus posibilidades, para Biden representaría proclamarse presidente el mismo día de la elección. 

Sigue el dinero y sigue el mapa 

Las campañas de cada uno de los candidatos tiene información sobre el desarrollo de la contienda en cada uno de los Estados. Existen al menos dos factores centrales para comprender en dónde está la batalla, la inversión en pauta publicitaria y la agenda territorial de los candidatos. La lógica indica que aquellos Estados que sean visitados por las campañas son, los que en sus números, representan las mayores oportunidades o los riesgos más grandes. 

¿Cómo se puede afirmar con claridad que Florida será vital en el resultado? Porque Michael Bloomberg ha invertido 100 millones de dólaresen la campaña de Joe Biden en Florida y ambas campañas están visitándolo, varias veces, en la semana final. 

Trump está enfocado en tener un cierre de campaña que mueva el escenario electoral, concentraciones masivas y varios puntos visitados por día. Ha decidido concentrarse en Florida, Michigan, Wisconsin, Pennsylvania, Arizona, Nebraska y Carolina del Norte todos estados que ganó en 2016, llama la atención las visitas a Carolina del Norte y Arizona, estados tradicionalmente Republicanos. A su vez la visita a Nebraska, para pelear un solo voto electoral parece presagiar que el equipo de la Casa Blanca espera una elección muy cerrada.

La visión más optimista señalaría que el Presidente está tratando de construir la misma fórmula de Estados que le dio la presidencia en 2016, una perspectiva crítica tendría que concluir que las visitas a fortalezas de su partido, revelan que está atrás y necesita activar su voto duro. Perder Arizona, Georgia o Texas -hasta ahora improbable- sería catastrófico para Trump. 

«Make America Great Again» rally en Michigan

Biden vive un cierre de campaña a 4 voces, él, su compañera de fórmula Kamala Harris, el ex presidente Obama y su esposa Jill Biden. Su agenda final está dispuesta en los Estados de Florida, Pennsylvania, Iowa, Georgia y Nevada. También es particular la apuesta por la inversión publicitaria en Texas. De la agenda de Biden son significativas las visitas a los Estados de Iowa y Georgia que tradicionalmente han votado por candidatos Republicanos y la inversión fuerte en pauta en Texas. 

Una visión crítica, concluiría que el peor riesgo es la sobreconfianza, al mantener una agenda menos activa que su adversario y las visitas a terrenos que se han perdido históricamente. La perspectiva más favorable tendría que interpretar que Biden intenta ampliar su mapa de victoria y está pensando en el Senado y en la gobernabilidad, su agenda se parece mucho más a la de un candidato favorito a ganar. 

También se podría argumentar que la inversión de pauta en Texas y Florida, asi como las apariciones en Georgia y Florida, es un despliegue táctico para obligar a los Republicanos a pasar más tiempo ahí y reestringirles el acceso a otros espacios, haciéndolos menos competitivos.

Conferencia de prensa de Biden en Georgia

EN SÍNTESIS

  1. El modelo de Allan Litchmann pronostica una victoria de Biden.
  2. En la ruta para lograr los 270 votos electorales necesarios para ser presidente, la capacidad de mantener la “Barrera Azúl”  es una condición necesaria para las aspiraciones de Biden. 
  3. La apuesta del Presidente es repetir el triunfo en los Estados que lo favorecieron en 2016, por ello, Pennsylvania, el Estado natal de Biden, y Michigan son cruciales en las aspiraciones de Trump.
  4. Cuando ya han votado más de 70 millones de Norteamericanos usando el voto anticipado, los Demócratas lideran a nivel nacional. La apuesta de Trump es lograr una gran movilización electoral el 3 de Noviembre, especialmente en las áreas rurales, en donde está su base electoral.